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Datos bibliográficos >>
Nuevas escenas matritenses
Madrid: Alfaguara, 1965-1966 7 v. (pág. var.): fot. bl. y n. ; 26 cm . - (Fotografías al minuto; 1-7)
“La guitarra es instrumento inventado para el llanto por el amor que huye (si lo que huye es un plan, va que arde con la bandurria). El violín es más apto para expresar la pobreza, la irreparable y absoluta falta de bienes (tanto raíces como de consumo). La cornamusa suele emplearse en los ataques de saudade y otros desvíos. El piano de manubrio está muy indicado para la consideración de la libertad perdida.”
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Portada de la 1ª edición |
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Dijo su autor >> |
“Escenas matritenses trata de costumbres típicas y “chisperas” madrileñas.”
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Reseña >>
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Camilo José Cela ha dado una dimensión nueva y extraordinaria a la literatura de costumbres. A través de las imágenes que Enrique Palazuelo le propone nos acerca una realidad imaginada pero posible. Estas “Nuevas escenas matritenses” es un libro de pícaros. La urbe prolifera el invento de la criatura desvalida –las fotos son testimonio- que crece y florece en plena calle. El escritor inventa historias más que posibles, y, a veces, espantosas historias. Cela es, como siempre, cáustico y directo; a veces duro describiendo las desgracias de algunos seres que, al fin y al cabo, son sólo víctimas de una sociedad deformada y deformadora. Camilo José Cela se regodea y recrea en mínimos sucesos y lances terribles, unas veces descritos con rasgo cruel, otras con delicada ternura; una delicada y suave ternura hacia ese conjunto de seres que no forman parte del engranaje de la pretendida “sociedad del bienestar”. Es el libro de cuentos del autor más editado, con el mismo número de ediciones que El gallego y su cuadrilla (19), e igualmente sólo editado en castellano
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Argumento y tema >> |
Siete series que recorren las calles, tipos, puestos, cachivaches, balcones y patios de Madrid. |
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Sobre la novela >>
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"Las "Nuevas escenas matritenses" de Camilo José Cela han de leerse como textos intermediales. En los 63 relatos, el punto de partida del mensaje verbal es siempre un mensaje icónico, o sea, una foto documental. La forma más corriente, pero poco original, de referirse a la foto hubiera sido el comentario, p.ej., un convencional artículo de costumbres sobre el tema de la foto. En tal artículo, el escritor hubiera respetado los enfoques del fotógrafo para completar, con la debida 'lealtad', la información gráfica. Cela, sin embargo, no procede así. No acepta la semántica de la foto como elemento autónomo, sino la incorpora al 'mundo posible' de una ficción suya. Así, el campo de referencia de la foto (el Madrid real de los años cincuenta) se subordina al campo de referencia de un relato ficcional. En cierto sentido, lo ficticio somete y 'traga' lo empírico. Cela, en un irónico alarde de virtuosismo idiomático, subraya la superioridad de la ficción verbal frente a la realidad fotográfica. Un buen instrumento para elucidar los mecanismos y artificios de la escritura celiana es, entre otros, el análisis contrastivo y comparativo." Christoph Rodiek
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Prologuistas >> |
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