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El artículo semanal de Camilo José Cela |
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EL RELOJ DE PESAS, EL MOLINILLO DEL CAFÉ Y LA BOMBA PARA SUBIR EL AGUA DEL POZO
“El reloj de pesas, el molinillo del café y la bomba para subir el agua del pozo son las tres máquinas que hay en casa del abuelo. Mis tías tienen unos prismáticos, unos gemelos de teatro y una lente de aumento, y mamá tiene una caja de música, un calidoscopio y una máquina de retratar. Las cosas deberían de tener nombre, como las personas y los animales y los pueblos, los montes y los ríos. El reloj de pesas se llama, seguramente, Blas; es un reloj muy serio, que mueve el péndulo despacio, haciendo: blas, blas, blas, blas, de un lado para el otro. Los relojes de pesas son como el tiempo gris del otoño, cuando empiezan las nieblas y llevan agua las cunetas de la carretera. El molinillo del café se llama, probablemente , Dick. También puede ser que se llame Fernando, no estoy muy seguro; con los molinillos del café es más difícil acertar. El molinillo del café lleva poco tiempo en casa, yo me acuerdo muy bien del día que lo trajeron, con el vasito de cristal lleno de virutas, una vez que fueron papá y mamá a la ciudad. Yo me quedé muy triste todo el tiempo, pero me alegré mucho cuando desempaquetaron el molinillo del café. Los molinillos del café son como los jilgueros y las moscas de hierro que usa el abuelo para pescar. La bomba para subir agua del pozo se llama Lola, como la doncella de las tías. Se parece más Lola a la bomba para subir agua del pozo, que la bomba para subir el agua del pozo a Lola, eso es cierto. Yo le doy a la palanca y el agua empieza a salir por el caño, casi sin parar; como se han llevado el cubo, el agua se va por el suelo formando un charco largo que casi siempre se parece al abuelo apoyado en su bastón y con una mano en la cabeza. Las cosas deberían de tener nombre, como las personas y los animales. Hay animales, por ejemplo, los pájaros, que tampoco tienen nombre. Algunos, como el loro de Doña Soledad, sí tienen nombre. El loro de Doña Soledad, que según dicen es viejísimo, se llama Coronel. El reloj de pesas, el molinillo del café y la bomba para sacar agua del pozo son las tres máquinas que hay en casa del abuelo. Mis tías tienen unos prismáticos, unos gemelos de teatro y una lente de aumento; mamá tiene una cajita de música, un calidoscopio y una máquina de retratar. Cuando es mi santo o mi cumpleaños, hace sonar la cajita de música, me deja mirar por el calidoscopio unas rosas de muchos colores y me saca una fotografía en el jardín. La casa del abuelo es una de las casas que tienen menos máquinas en el mundo. El reloj de pesas se llama Blas, el molinillo del café se llama Dick o Fernando, no sé bien. Esto ya lo dije... "
Recogido en La dama pájara, Madrid: Espasa Calpe, 1994.
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