El artículo semanal de Camilo José Cela

 

13 de agosto de 1961

 

Sr. D. Francisco Ayala

54 West 16th Street

Apt. 4F

New York, 11, N. Y.

 

Mi querido amigo,

¡Se hubiera usted reído con la lidia que tuve con la censura para sacar adelante el ensayo de Rodrigo Molina sobre su novela! Pero, en fin, ahí está y todos contentos, aunque yo con un rasguño más en esta paciencia casi ilimitada que Dios me dio.

Su carta me alegró mucho y este contacto personal que me brinda se lo agradezco de todo corazón. Mándeme cosas, las que quiera, y considere a Papeles de Son Armadans como su consulado en esta tragicómica España de pandereta, sable y copón. Su nombre era de los pocos que faltaban incorporar a mi patriótica pretensión de dar a conocer los españoles a los españoles. Cuando las gentes pierden las altas normas que deberían regir las conciencias, a los escritores no nos queda más camino que el de hacer sencilla e inteligible la verdad. En España hay que empezar desde el principio, cosa que ignoro si se ve claro desde fuera. Le agradezco mucho su apoyo y su solidaridad.

Es usted muy generoso al enjuiciar mi revista. Su único mérito -y se lo digo yo, que la conozco bien- es el de la honestidad, pero, en los revueltos tiempos que vivimos, la honestidad, con frecuencia, resulta más difícil -o más rara- que la santidad o el heroísmo. No nos pongamos transcendentes.

Gracias por su libro que, efectivamente, no conocía. Más o menos, he ido estando al tanto de lo que usted fue publicando y, aún a la distancia, en ningún caso tengo la sensación de estar hablando a un hombre a quien no conozco personalmente.

Envíeme lo que quiera, dedicado. Mis viejas manías liberales conservadoras me llevan a valorar doblemente los libros dedicados.

Tan pronto como me diga que tiene el menor interés en recibir algo mío, haré un paquete con todo. Es peligroso ya que tengo una rara tendencia a agradecer a mis amigos se quieran tomar la molestia de leerme.

Considéreme como amigo ya que, desde hace años, figuro en la nómina de sus admiradores.

Un abrazo,

¿Podría tener copia, aunque fuere mecanografiada, y ficha de la tesis de su alumno?

 

 

 

Recogido en Correspondencia con el exilio; Barcelona, Editorial Destino; 2009

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