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El artículo semanal de Camilo José Cela |
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LOS NOMBRES DEL CÓNYUGE
“Decir mi señora es una ordinariez, decir mi esposa es una cursilada y decir mi compañera es una gilipollez; en el lenguaje se deben usar voces excluyentes de cualquier otro significado e incluso sentido del que se quiere señalar y compañera también lo puede ser de carrera, del club o de lo que fuere. En el español normal y admitido por el uso y las buenas costumbres, los cónyuges son el marido y la mujer, palabra que tampoco es excluyente pero que el tiempo ha acabado dándole valor bastante; usando la voz mujer sin adjetivo calificativo (a diferencia de la mujer pública o mujer de la limpieza, que ambos son eufemismos) y anteponiéndole el adjetivo posesivo, vale por esposa. Y no es machismo esta declaración de propiedad puesto que la mujer también dice mi marido. Esposo y esposa es señalamiento legal y forma acostumbrada y aun admitida en el Levante español, a cuyos naturales puede perdonársele. En esto de los nombres del cónyuge tampoco se debe ser demasiado intransigente, no merece la pena.”
Recogido en A bote pronto, Barcelona: Seix Barral, 1994
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