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El artículo semanal de Camilo José Cela |
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CULPEMOS A LA PRIMAVERA
“La tierra está húmeda y el campo huele con el olor suave de después de la lluvia. Es la primavera. Los guisantes de olor han florecido ya, y la madreselva vuelve a colgarse otra vez de los caminos. Se nota como si la vida fuera más joven, ¡quien sabe!, como si todo se hubiera puesto de acuerdo para vivir aún con más alegría. Se levanta una piedra y allí nos encontramos con un escarabajo que brilla como si fuera de cobre; y al ciempiés, que huye velozmente y desaparece bajo la piedra de al lado; debajo de algunas piedras está también escondida la pequeña víbora de relucientes colores cuya picadura es capaz de matar a un hombre... El mirlo vuelve a silbar desde lo alto de los castaños; el jilguero vuelve de nuevo a columpiarse en las livianas ramas de las zarzas; los estorninos vuelven a volar en chillonas y negras bandadas, y las lavanderitas, con sus dos colas puntiagudas como hojas de laurel, vuelven a sus saltos de piedra en piedra del río. Es la primavera, que parece como si nos volcara nueva sangre en las venas."
Recogido en Nuevo retablo de Don Cristobita, Barcelona: Destino, 1957.
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