|
El artículo semanal de Camilo José Cela |
|
LAS VIRTUDES ANGÉLICAS
“Las potencias del alma son tres, memoria, entendimiento y voluntad; las virtudes teologales también son tres, fe, esperanza y caridad, como otras tres son las virtudes cardinales, prudencia, justicia y fortaleza, aunque los caldeos, los cesureños y los erasmistas les añadan una cuarta, la templanza; otras tantas son las virtudes angélicas de las que voy a hablar ahora. Así como los ojos, las orejas, los agujeros de la nariz, los testículos, los guardias civiles, los novios y las monjas van siempre a pares, estas elucubraciones o abstracciones a los divino suelen aparecer por tríos, empezando por la Santísimas Trinidad sin ir más lejos; lo mismo les pasa a Sem, Cam y Jafet, a las hijas de Elena, a las Tres Gracias, a los Tres Mosqueteros y a los hermanos Marx pongamos por caso. La costumbre es la costumbre y debemos respetarla. Como decía, las virtudes angélicas son tres y las tres a la contra: la indiferencia, la imprecisión y la inmodestia. Trataré de explicarme: los ángeles son indiferentes ya que les es igual todo lo que pase a su alrededor; son imprecisos puesto que ignoran las lindes de la virtud y del vicio, y son inmodestos porque pasan por largas temporadas en las que se creen Dios. El cisterciense Berengario de Covarrubias empezó así y terminó en la hoguera, primero en la plaza de Burgos y después en la caldera de Pedro Botero. Todos debemos andarnos con cuidado.”
Recogido en A bote pronto, Barcelona: Seix Barral, 1994
|