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El artículo semanal de Camilo José Cela |
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“ - Yo he procurado escribir como se habla aunque, claro, no sé hasta que punto lo habré conseguido. A mí me cuelgan el sambenito de los tacos, pero injustamente. Por ejemplo, en la conversación no suelo decir tacos, y en todo caso creo que estoy por debajo de la media española, soy uno de los españoles menos mal hablados que hay. Sin embargo, en algunos libros, si creo que el personaje lo requiere tengo que hacérselos decir, claro, naturalmente. Porque los tacos tienen que estar en su sitio. Bueno, pues la gente se rasga las vestiduras. Ya se sabe, la farsa. Lo que es evidente es que esos que se escandalizan de ciertas palabras, usan esas mismas palabras en el casino. El español, con frecuencia, tiene una lengua para la familia y otra para el casino, y esto es una farsa, sí, la hipocresía en el uso del lenguaje. Cuando publiqué mi Diccionario secreto, que es un diccionario de autoridades, me limité a ordenar y a estudiar estas voces, sin pronunciarme sobre si su uso es preconizable o no, que probablemente en mucos ámbitos no lo sea y en otros muchos dé exactamente igual. La gente utiliza el taco, habla así naturalmente. Y el que piense lo contrario, allá él, será que vive en una especie de campana neumática, en el limbo. Cuando en televisión , hace muchos años, dije aquellas tres palabras famosas, lo único que hice fue responder a la pregunta que se me había formulado: <<¿Cuáles cree usted que son los tres tacos más utilizados?>> Y yo los dije. Si hubiera dicho <<cáspita>>, <<córcholis>>, y <<caramba>>, hubiera mentido. Dije las tres que me parecía que eran más frecuentes, que no hay por qué repetirlas ahora. Es un vocabulario que usa todo el mundo. Y es que no hay una lengua poética y una lengua no poética, y el taco, si está fuera de su sitio, es detonante. "
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