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El artículo semanal de Camilo José Cela |
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LAS VICTORIAS POLÍTICAS
En el Eclesiástico leo que el que desprecia lo mínimo irá muriendo poco a poco. Yo creo en lo que acabo de leer y pienso, en inmediata consecuencia, que el que desprecia lo máximo muere de repente, muere como si le pegasen una puñalada justo en medio del corazón. No hay jamás prisa para la muerte pero tampoco la hay para la vida y un microbio puede ser un rival tan cruel y peligroso como un león. Los prudentes dicen que no hay enemigo pequeño y a la gente le gusta mucho el episodio de David y Goliat y sus cínicos y descarados efectos. Lo correcto es ser siempre partidario del débil, pero lo conveniente también lo es porque el fuerte, tras la victoria, devora todo lo que le rodea. Se digiere mejor la fuerza que la debilidad y no digamos que la mera máscara de la fuerza. Las victorias políticas son siempre relativas porque el enemigo no desaparece ni aun tras su muerte. Cuesta mucho trabajo suponer que el desgobierno de una mayoría absoluta pueda enmendarse con el paragobierno de una mayoría relativa. El tiempo acaba dando siempre la razón a los escépticos. .
Recogido en A bote pronto, Barcelona: Seix Barral, 1994
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