El artículo de Camilo José Cela

 

 

EL ENCAJADOR

 

"Un viejo amigo al que debo respeto por su decencia y sabiduría me avisa de que en España, contra lo que proclamo y pienso, no siempre gana el que resiste y me recuerda que, quizá para que recapacite con provecho y me enmiende de mis errores, el amargo caso de Numancia, donde sus pobladores resistieron como leones pero al final perdieron.

- No estoy muy seguro de que perdieran del todo - le argüí - ya que, en realidad, no perdieron más que la vida y el respeto también cuenta. Los numantinos resistieron hasta la muerte no más que por principio y decoro, y lucharon hasta el final no por el huevo sino por el fuero.

Aunque no se lo dije, me vino a las mientes el bello suponer de Quevedo cuando te advierte que dichoso serás y sabio habrás sido si cuando muerte venga no te quitare la vida sino la vida solamente.

Ahora está dando las boqueadas un año confuso, y pienso que, más que nunca, debo reafirmarme en mi apego a la resitencia a ultranza y por mero deleite. No es fácil, bien lo sé y bien lo sabemos todos, y hay momentos en los que se duda hasta de todas las conveniencias y de más de la mitad de las estrategias pero, pese a todo, siempre emergen las últimas fuerzas de la flaqueza que asiste al encajador que, al final, gana, tira cohetes preside entierros y proclama a todos los vientos de la rosa que el deleite reside en la pelea incluso antes que en la victoria.

30 de diciembre de 1994"

                                                                                                  

 

Recogido en El color de la mañana, Madrid: Espasa, 1996.

 

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