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El artículo semanal de Camilo José Cela |
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EL ADJETIVO A CONTRAPELO
"Recuerdo que en el Senado, cuando yo era senador, en las Constituyentes, cada vez que alguien quería restarme voz y despreciar mi palabra, aducía que mi propósito era no más que el de la mera corrección de estilo; como es de sentido común, yo dejaba correr la bola puesto que mi intención no era, ni lo fue jamás, la de plantear batallas gratuitas. Traigo esto a colación porque hace unos días, un político nerviosillo y medio solemne, queriendo zaherir a otro político de opuesta cuerda, dijo de un determinado proyecto de su oponente que non era sino una figura literaria y una licencia hiperbólica. ¿Por qué no se ensaya a entender y a no despreciar la literatura y lo literario, la prosodia, el estilo y su correcto uso, la ortografía y las mil y una posibles formas de dicción? Para utilizar los adjetivos a contrapelo hay que tener un talento que no suele prodigarse y, de otra parte, a los políticos a la violeta convendría recordarles que su función no es otra que la de hacer posible la convivencia: todo lo demás es literatura."
Recogido en A bote pronto, Barcelona: Seix Barral, 1994
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